Llega el fin de semana, y uno de los planes favoritos es salir a cenar o a comer con amigos, pareja o familiares. Buscamos desconexión, risas y probar cosas nuevas. Sin embargo, en Easynam sabemos que para una gran parte de la población, estas salidas no son precisamente una experiencia relajante.
Las personas con intolerancias, alergias o dietas específicas no pueden permitirse el lujo de desconectar. Tienen que estar constantemente atentas de que no les sirvan ningún alimento que pueda comprometer su salud o bienestar.
Alergias e Intolerancias: Una Patología Emergente
Los casos de restricciones alimentarias han aumentado notablemente en los últimos años, lo que reclama una mayor adaptación social.
El Dr. Ignacio Pérez-Camo, presidente de AlergoAragón, médico alergólogo, nos confirma esta tendencia:
- Celiaquía: Ha aumentado, con más casos «que debutan en la edad adulta, con clínicas no tan manifiestas e intensas como en la edad infantil».
- Intolerancias: Son también una «patología emergente» donde se investiga la «influencia de la microbiota intestinal como una de las causas».


Alergias Graves: El Impacto del Mínimo Contacto
Los casos más problemáticos son los de alergias alimentarias, donde el consumo de ciertos alimentos puede provocar una reacción «leve, grave o, en algunos casos más extremos, con compromiso vital».
Este aumento, según el Dr. Pérez-Camo, podría estar relacionado con la Teoría de la Higiene: «Si [el sistema inmunológico] lo tenemos ‘aburrido’, es más fácil que se entretenga con otras cosas».
Son precisamente las personas con alergias graves (como a la leche o el huevo) quienes sufren mayor estrés al comer fuera, ya que para algunos:
“basta una cantidad mínima, por ejemplo una cuchara que se haya utilizado para servir una salsa y que luego se use en otro plato para desarrollar reacciones muy graves.”
Por este motivo, a muchas personas con alergias extremas no les compensa el riesgo, lo que las lleva a restringir mucho sus salidas o a dejar de hacerlas.
El Reto de las Dietas Éticas: Vegetarianos y Veganos
Las dificultades no solo vienen por temas de salud. Las personas que han adoptado dietas vegetarianas o veganas también enfrentan serios problemas de adaptación.

Sonia Miranda, vegetariana y vegana, nos cuenta su experiencia:
Restricción de Locales: Ella prefiere ir a restaurantes «que son veganos o tienen opciones 100% veganas, para estar segura de que voy a poder comer tranquila y bien».
Problemas de Oferta: En restaurantes tradicionales, muchas veces le ofrecen «la típica ensalada o verduras fritas» sin proteínas, o incluso le sirven alimentos que no son veganos (como pescado).
Desinformación en Cartas: Sonia apunta que hay «mucha desinformación» en el sector; por ejemplo, se denomina «bocadillo vegetal» a uno que lleva atún o anchoas.
A pesar de que las opciones han aumentado, Sonia subraya que la oferta sigue siendo muy desigual: «si tienen 20 opciones omnívoras, veganas igual tienen una o dos, por lo que la oferta es mucho menor».
Una Concienciación Creciente
A pesar de las dificultades, ha habido pasos importantes. La normativa actual exige la identificación de los alérgenos y, aunque el doctor Pérez-Camo considera que es «mejorable», fue un primer gran paso.
Existe también una mayor concienciación al organizar eventos, donde ya «se está haciendo» preguntar a los asistentes si tienen alergia a algo.
En definitiva, se ha producido «un cambio cualitativo en la concienciación y poco a poco va calando en la sociedad».